DAÑOS METEOROLÓGICOS

La madre naturaleza es implacable y, de momento, por mucho que los seres humanos construyamos e intentemos protegernos de ella. Cuando el temporal se desata lo único que podemos hacer es salvaguardarnos y esperar a que pase para hacer recuento de daños.

Si se trata de grandes catástrofes entra en juego el Consorcio de Compensación de Seguros. Pero siempre que tengamos contratado un seguro que cubra daños materiales del bien afectado. 

Pero por suerte lo normal es que los daños se produzcan por pequeñas tormentas, granizos o vientos, sobretodo en los cambios de estación. 

Cuando esto ocurre si nos ha producido un daño y llamamos a nuestro seguro nos encontramos siempre con un pero y en esta garantía suele ser que NO ha superado el umbral establecido en póliza. 

Si el agente de la póliza no te lo explicó (hoy en día aun es común que para vender obvien los detalles negativos) quiere decir que el seguro se blinda ante estos fenómenos con una intensidad mínima. Solo cubren el daño si la lluvia o el viento supera un mínimo establecido en póliza.

¿Quién comprueba ese mínimo? Aquí entra en juego el perito del seguro, quien en primer lugar deberá confirmar que el daño ha sido producido por ese fenómeno y seguidamente con la ayuda de los registros oficiales principalmente (AEMET), otras fuentes oficiosas y daños en la zona determinará si finalmente puede existir cobertura.  Finalmente la decisión final la toma la propia compañía con el informe que le ha proporcionado el perito.

Si crees que no has recibido una resolución correcta y quieres que un profesional revise tu caso y te ayude a reclamarlo, contacta con nosotros.