El seguro, o cómo en algunos sitios he leído, “La aventura Aseguradora” eso siempre que lo he visto me ha hecho mucha gracia. Para mí una aventura es adentrarse en un mundo desconocido dónde hay pocas situaciones controladas y mucha incertidumbre. Me gusta más hablar y pensar como “El negocio del Seguro”.  Si lo miras desde un punto de vista más mundano se entiende mejor,  que el seguro es una apuesta en la que intervienen dos partes. Una dice que durante un periodo de tiempo fijado y por una cantidad económica estipulada si tienes un percance, OJO CONCRETO, paga a la otra parte el “mismo dinero que le costo” aquella cosa dañada. Al final, para el asegurado que quiere proteger sus bienes,  si es una verdadera aventura, debido a que creyendo que todo lo va a recuperar por un precio pactado si ocurre cualquier cosa, según le venden muchos o la mayoría de los agentes,  en realidad al ocurrir el hecho,  aparece el temido Perito que le enseña las variantes que de aventura tiene para él el seguro;  Infra-seguro, valor a nuevo, depreciación por uso, Sobre-seguro… Para la aseguradora, es el negocio del seguro, ya que dispone de actuarios para calcular el riesgo que quiere amparar por el precio que quiere cobrar para ello…  Las entidades aseguradoras saben donde se meten cuando aceptan un contrato de seguro, el riesgo esta calculado, y las variantes más o menos asumidas, por lo que tiene menos de aventura para ellas. 

hmmm.  hemos entendido algo, NO. Porque el seguro en sí no es tan sencillo, como tampoco es tan aventura para el que lo cubre, y si es mucha aventura para el que lo quiere cubrir, sobre todo si cae en según que manos aseguradoras. 

Vamos a hacernos varias preguntas y responderlas de la manera más llana simple y sencilla que podamos hacer,  huyendo de acepciones, descripciones y definiciones tipo.  

Vamos a ver que con cada respuesta que desarrollemos, dentro de la misma se plantearán nuevas preguntas que deberemos responder. El objetivo final, es llegar al común de las personas con una información que les pueda servir para manejarse con su aseguradora, y que puedan determinar si les vale lo que la misma les diga o mejor contratan su propio Perito. Sí, ha leído bien, usted como asegurado, puede contratar su propio Perito.

Empezamos por la más evidente.

¿QUE ES EL SEGURO?

Es un Contrato entre dos partes.   El propietario de un bien, como por ejemplo una casa amueblada,  y una Empresa (entidad aseguradora) que el estado le obliga para poder ejercer como tal, el disponer de un capital, o cantidad de dinero suficiente como para poder cumplir, con las obligaciones que adquiere cuando firma el contrato del seguro. 

¿QUE PUEDO ASEGURAR?

En principio, cualquier bien que siendo de mi propiedad quiera protegerme de su perdida. Si encuentro o existe Aseguradora que quiera ampararlo. La Responsabilidad Civil es algo intrínseco a la vida privada y profesional de las personas mayores de edad y en plenas facultades mentales que puede ser asegurado. Incluso es obligatorio el estar asegurado en casos como los conductores de vehículos a motor,  y algunas profesiones. Con ello vamos a garantizar qué, si por accidente involuntario, directo o indirecto causamos daños a un tercero, es decir a otra persona ajena totalmente a nosotros, podremos cumplir a través del seguro los costes que podamos haber ocasionado o cumplir con el valor que se de al daño que hemos hecho. 

¿CONTINENTE Y CONTENIDO?

Sobre todo, en seguros de Hogar,  se nombran mucho estos dos “palabros» y no es para menos,  porque en Hogar es el objeto del seguro. Los bienes que queremos proteger. CONTINENTE es la casa propiamente dicha. Es como encontramos una casa, piso, apartamento, dúplex… cuando nos la entregan de nueva construcción. Paredes, puertas, ventanas instalaciones (Ahora y al menos entre las promotoras que yo he tratado, se entregan con muebles de cocina.  los mismos no son continente, salvo que sean de obra). CONTENIDO es el mobiliario de toda la casa, aquello que con ilusión vamos comprando cuando la compramos,  esas cortinas que pegan con el color de las paredes, o de los muebles. El comedor, las camas… pero ojo también lo es, la ropa de hogar y la de vestir nuestra,  esa guitarra que compramos para aprender a tocarla, la plancha, el ordenador, las joyas, los cuadros… Todo lo que poseemos que se puede mover y transportar, mientras esté dentro del continente asegurado y en según que circunstancias, incluso fuera de él.

¿OBJETOS DE VALOR ESPECIAL?

Esta frase, no encierra nada más ni nada menos que si tenemos en casa un cuadro singular, un abrigo de pieles…cuyo valor de compra fue superior a lo que nos marca la compañía aseguradora, si no está expresamente declarado en póliza, ésta no lo está amparando. Es decir, hablando de contenido y que es todo lo que está en nuestra casa y es de nuestra propiedad, si algún bien en concreto tiene un valor singular por su naturaleza etc. hemos de declararlo a parte, nos cobraran un recargo de prima, y estará amparado por la póliza en los mismos términos que el resto de los bienes. Si no lo declaramos puede ser que el cuadro que heredamos, que vale tanto dinero y se nos ha quemado en el incendio que hemos tenido, NO nos lo paguen porque estará fuera de cobertura sobre el contenido asegurado. 

¿VALOR DE LAS COSAS?

Esto merece un libro entero para llegar a comprender cómo se llega al valor de cada cosa en concreto. Para el seguro lo primero que debemos de saber es qué tipo de consumidor es el asegurado. Fabricante, distribuidor mayorista, distribuidor minorista,  transportista, consumidor final… Dicho de otra manera; En que momento ocurre el hecho que causa daños y en manos de quién está el objeto de la valoración. En un consumidor final sobre todo le afecta la depreciación por uso y la obsolescencia con mayor incidencia en electrónica. 

¿VALOR A NUEVO?

Esto es lo que nos evoca directamente. El valor de una cosa cuando la compramos nueva. Teniendo en cuenta que para un consumidor final es a tener muy en cuenta la depreciación por uso,  las aseguradoras incluyen esta garantía, que yendo aparejada a la actualización anual de capitales,  garantiza que, en caso de siniestro, y si no supera un porcentaje marcado por dicha compañía se nos pagará el valor que tenía ese objeto de Nuevo. Esto así parece simple y sencillo, pero hay variantes que se deben de tener en cuenta. Si te pagan menos de lo que te costó, teniendo esta garantía contratada, CONSULTA CON UN PERITO.

¿ACTUALIZACIÓN DE CAPITALES ASEGURADOS?

Sabemos más o menos lo que es el I.P.C. o incremento de precios al consumo que cada año y lo que nos afecta sobre todo en las nóminas, en las negociaciones de los convenios laborales etc. y en definitiva da a entender esa variación en el poder adquisitivo que anualmente vamos teniendo. Ello en el seguro nos puede perjudicar si no lo vamos actualizando, porque un bien lo aseguramos hoy por una cantidad determinada, y al transcurso de los años, si no hemos renovado esa cantidad, podemos encontrar que tenemos asegurado una cosa por debajo de su valor en el momento de la necesidad que nos puede sobrevenir por un hecho que nos causa daños. Entonces las aseguradoras aplican un índice anual de revalorización que podemos encontrarlo en nuestro recibo sobre el que se basan para mantener el valor de las cosas actualizado. Así podemos ver como una casa que la valoramos en 100.000 euros a la hora de asegurarla, al año siguiente podemos observar que en la partida de Continente vemos que esos 100.000 euros con los que empezamos valorando, se han incrementado en un porcentaje que viene establecido por la propia aseguradora. Así siempre mantenemos el valor actualizado, frente a la reconstrucción-reposición. 

¿DEPRECIACIÓN POR USO?

Ya hemos visto, que el valor a nuevo es una garantía que, manteniendo el seguro revalorizado anualmente, nos garantiza el recibir el valor del bien dañado-siniestrado que tiene en el momento de la ocasión del hecho que causa los daños, en su totalidad. Para hacerlo bien,  los peritos tendríamos que tasar los daños,  teniendo en cuenta la depreciación por uso, y luego aplicando el valor a nuevo, de estar contratado,  tasar por la totalidad hasta el valor a nuevo. Cada aseguradora marca su porcentaje de lo que quieren garantizar como valor a nuevo. Es decir, y como ejemplo diré que una aseguradora, de las muchas que operan en España, dice que considera el valor a nuevo hasta el 75% del valor del objeto. Eso que quiere decir,  pues que si el perito una vez estudiado el objeto dañado,  determina que hay que aplicarle un 40% de depreciación por uso,  automáticamente  pude proponer indemnización por el 60% que valora a “Valor real” (valor de un bien, aplicándole depreciación por uso, mejoras, mantenimientos correctos o incorrectos, vida útil…) más el 40% que inicialmente a depreciado por uso,  aplicando la garantía de “Valor a nuevo”. Si se diera el caso,  de que la depresión por uso fuese el 80%   lo cual ya se considera “valor residual” (valor de un bien cuando ha acabado su vida útil, presenta mal mantenimiento, no tiene mejoras…) porque al final siempre queda un valor. Al condicionar la garantía de valor a nuevo,  a que la depreciación no supere el 75% ya no se puede aplicar, y se procede al pago del valor residual del 20%. 

¿EL SEGURO,  EL TEXTO QUE LO DESARROLLA, TIENE ALGÚN SOPORTE LEGAL ?

Como todo contrato pactado y firmado por escrito o no; el seguro siempre es un contrato por escrito. Tiene un soporte legal. Las Leyes tiene rangos entre sí, que hacen que una inferior no pueda contradecir una superior. En España, la de mayor rango es la Constitución del 78,  y la de menor rango es la costumbre sobre lo que no exista ninguna ley. 

El contrato del seguro es un compendio coberturas, limitaciones y exclusiones que queda recogido en un documento llamado Póliza de seguro, a su vez en dos textos distintos pero que no se pueden desvincular uno del otro. El más importante es el Condicionado Particular, que es dónde se identifica el qué y/o a quién aseguramos, y las coberturas concretas que estamos contratando, por un valor establecido entre las partes y que estamos pagando por el seguro y por cuanto tiempo estamos cubriendo o cubiertos por ese seguro-contrato. Y el Condicionado General, dónde nos explican todas las coberturas que se pueden garantizar por ese contrato, independientemente que las hayamos contratado o no, en que condiciones nos ampara el seguro en cada supuesto, normas de valoración según la aseguradora etc. Por encima o con mayor rango tenemos en el caso asegurador, la  ley 50/80 del 8 de Octubre y texto refundido Real Decreto 6/2004;  29 de octubre 2004; El Código Civil; Código Penal; Constitución Española; Leyes Europeas…